Es una de las preguntas más frecuentes de quien compara su carta en dos aplicaciones: «¿por qué aquí tengo la Luna en casa 4 y allí en casa 5?». La respuesta es que las casas no existen en el cielo. Son una división del espacio alrededor del lugar de nacimiento, y hay más de una forma de hacerla. Cada forma es un sistema de casas, y ninguno es «el correcto».
Lo que todos comparten
Casi todos los sistemas parten de los mismos dos puntos: el Ascendente (el grado de la eclíptica que sale por el este) y el Medio Cielo (el grado que culmina en el meridiano). Con ellos se fijan las cúspides de las casas 1 y 10, y por oposición las de las casas 7 y 4. La diferencia está en cómo se reparten las ocho casas intermedias.